HELENA CORTESINA

La mujer que abrió camino

Una historia que no debía ser olvidada

Durante décadas, su nombre quedó fuera del relato oficial del cine. Sin embargo, Helena Cortesina fue una de las figuras más valientes y adelantadas de su tiempo.

Actriz, bailarina, productora y directora, su trayectoria desafió los límites impuestos a las mujeres a comienzos del siglo XX. Hoy, recuperar su historia no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto de justicia.

La primera directora de cine en España

En 1923, Helena Cortesina hizo historia al convertirse en la primera mujer en dirigir y producir un largometraje en España.

Su película, Flor de España —también conocida como La leyenda de un torero— se estrenó en Madrid y alcanzó un notable éxito, permaneciendo en cartelera durante años y cruzando fronteras hasta llegar a Cuba.

En ella, además de dirigir, interpretó el papel protagonista, encarnando a una artista que, como ella misma, transitaba entre escenarios, identidades y decisiones propias.

De los escenarios al cine

Su carrera comenzó mucho antes. Con solo trece años, debutó como bailarina y en pocos años se convirtió en una figura reconocida de su época.

Su presencia escénica, su capacidad de reinventarse y su fuerte personalidad la llevaron a convertirse en una celebridad. Fue imagen publicitaria, realizó giras internacionales y llegó a ser musa del pintor Joaquín Sorolla, quien la apodó “Venus Valenciana”.

El cine apareció en su vida en 1921, y lejos de limitarse a actuar, decidió crear su propia productora: Cortesina Films. Un gesto insólito en su tiempo que revela su carácter emprendedor y su voluntad de independencia.

Teatro, exilio y resistencia

Tras su paso por el cine, Helena continuó su carrera en el teatro, donde estableció vínculos con figuras clave de la cultura española como Federico García Lorca.

Participó en obras como La zapatera prodigiosa y Bodas de sangre, con las que viajó a Argentina en 1933. Pero el estallido de la Guerra Civil marcó un punto de inflexión.

Comprometida con la causa republicana, se vio obligada a exiliarse en Buenos Aires en 1937. Allí continuó trabajando en teatro y cine, manteniendo vivo su vínculo con la creación artística en un contexto de desarraigo.

El silencio y el olvido

El franquismo no solo interrumpió su carrera en España, sino que también contribuyó a borrar su nombre de la historia.

En películas como La dama duende, su participación fue eliminada de los créditos junto a otros nombres vinculados al exilio. Como tantas otras mujeres, su legado quedó oculto durante décadas.

Helena Cortesina falleció en Buenos Aires en 1984, lejos de su país y sin el reconocimiento que merecía.

Recuperar su nombre

Hoy, su figura vuelve a ocupar el lugar que le corresponde.

Nombrar a Helena Cortesina es reconocer a una pionera. Es recordar a una mujer que no solo formó parte del cine, sino que lo transformó desde dentro.

El festival que lleva su nombre nace precisamente de esa necesidad: recuperar su historia, reivindicar su legado y seguir abriendo camino para todas las que vienen detrás.

Porque el cine también se construye desde la memoria.



Y algunas historias merecen ser contadas de nuevo.

Una comunidad en
crecimiento

Edición tras edición, Cortesina Fest se consolida como un espacio de referencia en el que convergen creadoras, profesionales y público. Un lugar donde el cine no solo se exhibe, sino que se piensa, se comparte y se transforma en experiencia colectiva.

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